La mejor manera de guardar tus botellas de vino

La mejor manera de guardar tus botellas de vino

In Vivir el vino by Fatima CimadevillaDejar un comentario

Cuando se es amante del vino, es casi un deseo irresistible tener nuestra propia bodega en casa. Una que puede ser, simplemente, una pequeña selección de botellas dispuestas para ser disfrutadas en cualquier momento o para crear nuestra pequeña colección de caldos.

Para quienes tienen una bodega, existe una duda constante: cuál es la mejor manera de guardar tus botellas de vino. Algo vital para que, el día que decidimos disfrutar de una de nuestras botellas, podamos hacerlo con todos sus aromas y matices como corresponde al placer de saborear un vino.

Conservar el vino es casi tan importante como la calidad del mismo. Por eso, con este post queremos repasar algunos consejos con una sola finalidad: descubrir algunos consejos para aplicar la mejor manera de guardar tus botellas de vino.

CÓMO SE DEBE ALMACENAR EL VINO

Para hacer que nuestra vinoteca conserve su calidad, es importante conocer algunos aspectos que inciden directamente en la calidad del vino. Trucos que te descubrirán cómo guardar botellas de vino para que, el día que las descorches, puedas disfrutarlas como se merece.

Iluminación: la luz es uno de los factores que incide en la conservación del vino, provocando una reacción química ajena a su sabor que puede modificar sus cualidades. De ahí que sea importante recrear, hasta cierto punto, las condiciones propias de una bodega. Para ello, evitaremos exponerlas a luz solar directa y a luces fluorescentes ya que ambas fuentes lumínicas pueden enturbiar el sabor de un vino. En caso de que el lugar destinado para nuestra pequeña bodega tenga, inevitablemente, luz lo ideal es cubrir con un paño las botellas o mantenerlas en una caja de madera para aislarlas.

cómo guardar botellas de vino

Postura: quizás, uno de los elementos decisivos de cómo guardar botellas de vino. Conservarlas en posición horizontal evitará que el vino esté en contacto con el corcho (y, por ende, no modificará las condiciones del mismo).

Temperatura: para su correcta conservación, el vino necesita una temperatura constante que oscilará de manera ideal entre los 12 y los 16 grados, pudiendo llegar incluso a los 20 (la gran diferencia con respecto a temperaturas más bajas es que el vino tardará más tiempo en madurar). Dado que las oscilaciones son negativas para el vino, tendremos que evitar tenerlos en lugares que las sufran de manera habitual (como, por ejemplo, la cocina).

Humedad: proteger el corcho de nuestros vinos es proteger sus sabores y aromas. Un buen motivo para hacer que nuestras botellas cuenten con un ambiente de humedad relativa de entre el 70% y el 80%. Un abanico ideal para evitar tanto que nuestro corcho pueda humedecerse como secarse. Añadido, es importante que con ese nivel de humedad mantengamos una buena ventilación (clave para evitar la proliferación de hongos).

Cómo guardar las botellas

Aislamiento: dado que el corcho es poroso, es importante que nuestros vinos permanezcan ajenos a cualquier olor que pueda penetrar a través de él y enturbiar el sabor de nuestros vinos.

Tiempo de almacenamiento: es importante tener claro que no todos los vinos necesitan el mismo tiempo en bodega, por lo que es importante tener claro que existen unas pautas generales para ellos según el tipo de vino: mientras los vinos jóvenes deben ser disfrutados tras un año de bodega, los crianza cuentan con un margen de entre 4 y 5 años; mientras que los gran reserva podrán permanecer durmientes entre 10 y 15 años. Sin duda alguna y dado que la mejor manera de guardar tus botellas de vino es en una auténtica bodega, lo ideal es que según las condiciones en que conservemos nosotros el vino estimemos el tiempo máximo de conservación. E, incluso, consultemos en el momento de comprar una determinada botella cuál es el tiempo estimado deseable.

Y, más allá de estos consejos sobre cómo guardar tus botellas de vino, hay una última recomendación: la tranquilidad de nuestros vinos. Una quietud que nos garantizará que, en el tiempo que formen parte de nuestra vinoteca, ningún movimiento alterará el auténtico tesoro que encierran.

Uno que, el día que lo descubramos, tiene que cumplir con esa máxima que buscamos en un determinado vino: ser un placer para los cinco sentidos.

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