Haro, referente del vino español

Haro, referente del vino español

In Vivir el vino by Fatima CimadevillaDejar un comentario

Pasado, tradición y vanguardia se unen en el día a día de Haro como parte de su identidad. Una realidad construida a base de historia y de presente, que no solo han consolidado el pasado de la ciudad sino que también marcan su actualidad.

Y es que a su situación privilegiada para el cultivo de la vid se le une otro ingrediente fundamental: el empeño de todo el municipio por perpetuar en el tiempo la calidad de unos caldos que consolidan, año tras año, la capitalidad de Haro como Ciudad del Vino. Un título que honra su mimo a la tierra que marca el carácter de cada botella.

Gracias a todo ello, Haro tiene su propio lugar en el panorama nacional e internacional del vino. Una posición que, todavía hoy, puede saborearse en cada botella elaborada en esta tierra que imprime su carácter en cada elaboración.

TRADICIÓN VITIVINÍCOLA

Para entender el presente de Haro, hay que mirar hacia atrás en su historia. Y es que es posible saber que, ya en el siglo VII D.C., la ciudad contaba con numerosas bodegas y con buena parte de su extensión cultivable dedicada a la vid. Un ayer que se perpetuó y perfeccionó con el paso de los siglos, hasta llegar a un momento clave de la historia de la ciudad: el final del siglo XIX.

Sería entonces cuando los viñedos de Haro cobrarían un protagonismo de corte internacional, ya que se convirtieron en el objetivo y deseo de los bodegueros franceses que buscaban alternativas a un campo, el galo, asolado por la plaga de filoxera. Haro sería el refugio de esos productores del vino, que no tardaron en darse cuenta de que suponía la alternativa perfecta y española para la producción del, entonces, tan demandado vino de corte bordelés.

Historia del vino de Haro

Sería gracias a ese desastre del campo francés como Haro comenzaría a estar en el punto de mira del vino. Una ciudad que vio crecer significativamente su población y producción, gracias al asentamiento paulatino de nuevas bodegas deseosas de convertir la personalidad de la tierra de Haro en vino. Un fenómeno que abriría las puertas de la modernización de la ciudad, cuya relación con Francia fue clave para que la vanguardia llegara gracias a la instalación del ferrocarril.

Un medio de transporte disputado en la época, que no solo permitiría la exportación de las bodegas de origen francés al país galo sino, además, la distribución del vino de Haro hacia ciudades tan importantes a nivel de consumo en la época como eran Madrid o Zaragoza.

Un auténtico impulsor que favoreció no solo el auge económico de la zona sino, sobre todo, dar a conocer la calidad de los caldos de Haro más allá de sus fronteras.

CARLOS SERRES, BODEGA CENTENARIA

Como parte de esa expedición francesa, llegó a Haro el que fuera fundador de nuestras bodegas y una de las personalidades más reconocidas del vino de Haro. Un joven Carlos Serres que, como asesor de bodegas de Burdeos, encontró en la ciudad no solo un lugar de excelencia para la producción del vino sino, también, el punto de partida de una nueva actividad hasta entonces desconocida en el municipio.

Y es que su bodega no era únicamente eso, sino que partía de la premisa de ser comerciante-exportadora de vino.

Carlos Serres

Una figura comercial novedosa para un Haro que se adaptaba paulatinamente a una producción de vino superior a la que conocía, y a la implantación de numerosos centros de elaboración que darían lugar al denominado Barrio de la Estación. Entre ellas, la bodega de Carlos Serres se asentaría con la vocación de internacionalizar el vino de Haro como auténtica filosofía de existencia. Algo sustentado en la convicción de su calidad y personalidad como cartas de presentación.

Así, más de un siglo más tarde y aunque la bodega no es la original, la firma de Carlos Serres sigue presente en cada una de las botellas que se elaboran y crían en nuestras instalaciones. Un vino que conserva ese estilo bordelés con el que nacieron, y que reposan en roble antes de conquistar paladares.

Una filosofía de tradición que sigue honrando a un hombre con visión de negocio y alma de vino.

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