Labores del viñedo después de la vendimia

Labores del viñedo después de la vendimia

In Viña y Tierra by Fatima Cimadevilla

La vendimia es, sin lugar a dudas, el momento de máximo apogeo del viñedo. Una época esperada, y de intensa vida en los campos. Esas semanas en las que, entre idas y venidas, se fragua la cosecha del año. La misma cosecha que, un tiempo después, dará lugar a esos caldos con sabor a tierra y personalidad que disfrutamos en la mesa.

Curiosamente, a todo ese periodo de trajín le sigue la calma. Una quietud que se respira en unos viñedos que, de pronto, son silenciosos. Pero no nos dejemos guiar por las apariencias. Las labores del viñedo tras la vendimia son muchas. Al final, esta es únicamente la culminación de un año de mucho trabajo en la tierra. El fruto de otro trabajo que, si bien no es tan bullicioso, es vital.

Y es que, de todas las tareas previas a la vendimia, depende el buen curso del viñedo. Es gracias a ellas como la viña puede crecer, sobrevivir al invierno y, sobre todo, encarar una nueva temporada de producción de uva. Por eso hoy queremos profundizar en todas esas cosas que suceden en los campos, incluso cuando apenas nos damos cuenta de ello.

Unas labores comunes a todos los viñedos del mundo, que solo varían en un aspecto: el calendario. Uno establecido por una línea perfectamente definida: la que separa el hemisferio Norte del Sur.

LOS PRIMEROS PASOS TRAS LA VENDIMIA

Tras la campaña de recogida de la uva, es momento de mimar a la tierra. O, lo que es lo mismo, de ayudar a la vid a reponer todas esas energías invertidas en dar sus frutos. Un auténtico desgaste que conviene paliar por otro motivo de peso. Con la llegada del frío, la vid entrará en un periodo de parón vegetativo. Una forma latente de sobrellevar el desplome del termómetro, aguardando la llegada de la próxima primavera.

Labores del viñedo en otoño

Por este motivo, es importante aprovechar los meses previos a ese descanso vegetal para nutrir la vid. Algo que suele conllevar abonar la tierra con estiércol, fertilizantes orgánicos y compost.

Además, y salvo en regiones europeas en las que se opta por el herbicida, es momento de cavar la tierra del viñedo para procurar la desaparición de las malas hierbas. Unas que, a pesar del frío, continúan creciendo en el viñedo durante el invierno. Más allá de que eso, eliminarlas es clave. Por un lado, porque las malas hierbas roban recursos a la vid. Por otro, porque son un auténtico imán para las plagas.

Y esa es otra de las labores del viñedo fundamentales tras la vendimia. Aproximadamente dos meses después de la recogida de la uva, se prepara a la vid contra una de las plagas del viñedo más características del frío. Nos referimos al mildiu: un conjunto de hongos fitopatógenos que pueden debilitar a la planta, haciendo caer todas las hojas. Previo a este tratamiento, es imprescindible cortar los sarmientos grandes.

Como última labor, se vuelve a cavar la tierra.

LA IMPORTANCIA DE UN BUEN PODADO Y ATADO

Con la llegada del diciembre, el viñedo se encuentra en estado latente. Uno que contrasta, frontalmente, con las tareas de la mano del hombre. Porque, en contra de ese parón natural, es ahora cuando tienen lugar dos de las labores más importantes para el viñedo: la poda y el atado.

Comencemos por la poda de la vid. Una tarea que se realiza de forma manual, y que tiene diferentes objetivos. Aunque pueda parecer que busca únicamente sanear la planta, la tarea va mucho más allá. La poda permite, sobre todo, limitar el número de ramas de una viña. Algo que permite mejorar la producción, ya que la planta concentra sus energías en crear menos frutos pero de mayor tamaño y calidad. Además, limitar el crecimiento de la planta facilita el trabajo durante todo el año.

Conducción de la vid en espaldera

Tras esta tarea, es momento de otra igual de importante. Nos referimos a la conducción de la vid. Una labor que, si bien puede parecer secundaria, es fundamental. Gracias a esta fijación de la planta a los alambres que la sostienen, se conduce el crecimiento de la planta. Pero no solo eso: el atado protege las ramas de los daños producidos por el viento o por la mano del hombre durante las labores del campo.

Por último y en paralelo con estas dos labores tan importantes, esta época suele emplearse para otras labores de mantenimiento del viñedo. Tareas como arreglar las terrazas para que estén preparadas para las lluvias invernales, o limpiar acequias para que canalicen correctamente son dos de las más habituales.

Labores, en suma, claves para que con la llegada de la primavera la vid resurja y nos regale sus sabores.

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