¿Beben vino los jóvenes?

¿Consumen vino los jóvenes?

In Vivir el vino by Fatima Cimadevilla

El vino es la bebida por excelencia de nuestro país. No solo porque la cultura de vino ha hundido, siglo tras siglo, sus raíces en profundidad. También porque está presente en nuestro día a día como parte de nuestras tradiciones, de nuestra historia pero, también, de nuestra identidad. Sin embargo, durante décadas se abrió una brecha entre el vino y la juventud española. Un escollo que, poco a poco, parece comenzar a acercar posturas.

Atrás ha quedado la idea de que el vino es bebida de mayores o, incluso, de muy mayores. Desde hace unos años, el sector del vino cuenta cada vez con más adeptos entre las filas jóvenes de nuestro país. Una generación que ha decidido indagar, probar y saborear sin prejuicios en ese pasado y futuro de nuestra propia historia.

El vino ha logrado enamorar a ese público que no solo perfila su propia personalidad sino, también, hace acopio de sus propias experiencias. Y es que, con más o menos años, algo es innegable. Pocas cosas hay tan hedonistas como el placer de disfrutar de una copa de vino. Algo que, paulatinamente, están descubriendo los amantes del vino españoles del mañana.

¿POR QUÉ LOS JÓVENES CADA VEZ SE DECANTAN MÁS POR EL VINO?

El vino forma parte de la tradición y arraigo de nuestro país. No solo porque es una de las bebidas por excelencia de España. También porque el ímpetu de nuestro país, sabedor de su increíble potencial vitivinícola, avala el vino como bebida emblemática. No en vano nuestro geografía es uno de los países del mundo con mayor superficie destinada al cultivo del viñedo. Algo que, si bien busca satisfacer un gusto internacional por el vino español, también responde a la demanda interna de nuestro país.

Uno de los motivos por los que los jóvenes se han acercado paulatinamente al apasionante mundo del vino sería el increíble desarrollo que la gastronomía española ha tenido en los últimos años. Una auténtica locomotora para descubrir todos esos sabores, matices, aromas y personalidades de nuestra manera de entender la cocina. Y, como es lógico, a esos manjares gastronómicos les acompaña su fiel escudero. Ese vino que también y tan bien transmite la personalidad de cada región de nuestro país.

La relación entre gastronomía y vino

Gracias a esto, el vino ha perdido en gran medida ese aura de bebida complicada. Y no nos referimos a su complejidad sino, más bien, a ese mundo avanzado del vino en el que tecnicismos y catas se conjugan para alejar los caldos del común de los mortales. Está claro que conocer los secretos del arte de la cata de vinos es disfrutar todavía más de una copa. Pero, incluso no indagando en sus entresijos, saborearlo sin más enjundia es un placer que se antepone a saber desenmarañar los aromas del vino.

Quizás ha sido esta suma de aspectos los que han permitido que el vino haya vuelto a ser bebida de la juventud. Un público que disfruta de los caldos conservando en gran medida el carácter del vino en nuestro país: como una tradición.

¿DÓNDE PREFIEREN CONSUMIR VINO LOS JÓVENES?

Precisamente ligada a la costumbre, los jóvenes han redescubierto esa cita tan tradicional como es irse de vinos. Algo que convive todavía en muchos lugares con las famosas cañas, pero que se impone poco a poco en las rutinas de ocio. El vino se convierte así en articulador del reencuentro. De los planes con amigos.

Pero, además de esto y curiosamente, continúa siendo la bebida estrella de las citas románticas y de las cenas elaboradas en casa para agasajar invitados. Y es que regalar vino continúa siendo uno de esos presentes que, con 30 o con 50, es sinónimo de acierto.

¿QUÉ TIPO DE VINOS GUSTAN A LOS JÓVENES?

No existe una pauta para definir los gustos de los jóvenes bebedores de vino. Si bien para muchos el blanco es una apuesta segura, cada vez más se atreven a indagar entre los vinos tintos. Es más: podría decirse que los vinos blancos son el inicio para casi cualquier amante del vino que comience a indagar en el mundo de los caldos.

Un camino que, sin duda, perfila una realidad. Que, lejos del tópico, el vino ha comenzado a romper esa barrera con la juventud de nuestro país. Un comienzo al que todavía le queda mucho por andar.

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