Cómo hablar de vinos sin ser pedante

¿Cómo hablar de vinos sin ser pedante?

In Viña y Tierra by Fatima Cimadevilla

El mundo del vino no solo es, en sí mismo, algo fascinante. Además levanta pasiones entre quienes disfrutan, de la manera que sea, de los sabores y matices de un caldo. Un hecho que puede provocar situaciones tan peculiares como verte descubriendo trucos para fingir que sabes de vino. Una fórmula ideal para quienes se inician en los caldos y buscan, fundamentalmente, salir airosos de catas compartidos con amigos o familia.

Pero no nos confundamos: esta no es la única situación embarazosa en la que podemos encontrarnos. Porque, más allá de nuestro conocimiento o no sobre los caldos, el vino cuenta con una capacidad única: la de generar distintos perfiles de bebedor. Unos con los que, antes o después, conviviremos y que pueden complicarnos un poco la vida si no somos los primeros de la clase en los que respecta al vino.

Por esta razón, hoy queremos conocer esos perfiles a fondo y cuáles son las claves para identificarlos. Y, si crees que alguno de ellos te describe, no desesperes: hay algunas claves para poder hablar de vino sin resultar pedante.

TIPOS DE AMANTES DEL VINO

Entre los amantes del vino y generalizando mucho, hay tres perfiles: quienes se están iniciando, quienes saben y quienes aparentan saber. Tres formas distintas de interpretar los caldos que, sin embargo, dan lugar a la vez a perfiles bien definidos de bebedores a los que hoy queremos pasar revista.

Veámoslos en detalle:

1. El insistente

Es sencillo de identificar. Habitualmente, responde al perfil de alguien que ha comenzado a profundizar en el mundo de los caldos y quiere que su entorno se entere de su conocimiento. Lo más probable es que trate de contagiar de su fascinación al resto de asistentes, tratando de ahondar en cada uno de los distintos aromas del vino que es capaz ¡o no! de identificar en su copa.

Es más: aunque el resto de personas involucradas en el disfrute de la copa hagan caso omiso a lo que diga, lo más fácil es que él insista hasta llevarse la conversación a su terreno. No le culpes: el gusanillo del vino le ha picado, y su afán por compartirlo con los demás le nubla el juicio. Un consejo sencillo de dar cuando no somos nosotros quienes vemos cómo radiografían nuestra copa y, por ende, nos obligan de alguna manera a perder interés en ella.

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2. El listillo

Seguro que, en más de una ocasión, nos hemos encontrado con uno de ellos. Hablamos de personas que siempre, siempre cometerán uno de los errores más comunes eligiendo vino en un restaurante: optar por el más caro de la carta.

No es el único detalle que delata a este tipo de bebedor de vino. Fiarse de las listas de puntuación, caer en errores tan serios como generalizar sobre la calidad de los vinos de una determinada denominación, despreciar los vinos jóvenes o creer que un vino extranjero siempre es mejor son algunas de esas pistas que nos pondrán sobre aviso.

3. El monotemático

El perfil con mayor conocimiento pero, a la vez, el más complicado de llevar. El amante del vino monotemático es aquel que no solo ha profundizado en condiciones en el mundo de los caldos sino que, además, disfruta compartiendo conocimiento y experiencias. Algo que hace que su vida gire en torno a una copa de vino, pero no solo desde el punto de vista de consumidor. Más bien, lo hacen como apasionados que se entregan con cada copa al arte de la cata de vinos.

Son, sin duda, el perfil que maneja un mayor vocabulario del vino y, por tanto, puede resultar complicado de comprender para un casi pagano en el mundo de los caldos. No te inquietes: si tú lo eres, aprenderás mucho del monotemático. Estará gustoso en compartir hasta el último matiz que detecte en una copa o, incluso, sus andanzas en busca de nuevas botellas que descubrir.

CONSEJOS PARA COMPARTIR NUESTRA PASIÓN CON LOS NO INICIADOS

Si has llegado hasta aquí, es porque te sientes identificado con cualquiera de los tres perfiles de amantes del vino que acabamos de enunciar. No te preocupes: si eres cualquiera de ellos, tienes tu oportunidad de redimirte.

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¿Cómo? Haciendo que aquellas personas con las que compartes copa y tiempo disfruten lo mismo que tú de cada gota de vino. Veamos algunas pautas para conseguirlo:

  • Procura no utilizar un vocabulario demasiado técnico: solo así los no iniciados no perderán las ganas de aprender
  • No evangelices sobre las cualidades de una determinada Denominación de Origen o caldo: sea de dónde sea, lo importante es disfrutar del vino
  • Procura no juzgar los gustos de los demás: quizás un determinado vino no sea el mejor, pero sí lo es para alguien
  • Aunque tengas muchas ganas de diseccionar los matices y olores de una copa, guárdatelos para ti. Si tienes paciencia para que el resto de personas descubran las características de un caldo, préstate a compartir con ellas lo que puedes percibir. Si no, es mejor que disfrutes tu disección hasta tus adentros