Vinos de hoy…

Donde se refleja la personalidad del viñedo de La Rioja Alta.

…con Historia

Un siglo de tradición en la elaboración de vino. Fiel a la historia de nuestro fundador.

La tierra

La personalidad del terruño de Haro como parte del sabor de nuestros vinos.

Haro

La población más representativa de La Rioja Alta, donde el terruño tiene una marcada influencia atlántica.

Bodegas Centenarias

Alrededor de Haro se encuentra la mayor concentración de bodegas con más de un siglo de historia.

Viñedos

En el corazón de Haro y con 60 hectáreas de superficie, Finca El Estanque es la singular cuna de nuestra familia de vinos.

Carlos Serres

Visión y vocación internacional marcan la historia de un auténtico pionero del vino en Haro.

Biografía

La historia de Carlos Serres está unida a la del vino, como máximo exponente de la internacionalización de las bodegas de Haro.

La Bodega

Historia y vanguardia se unen en una bodega de Haro que fusiona la tradición centenaria con la modernidad propia de Carlos Serres.

Bodegas de Haro

La tradición de las bodegas de Haro está íntimamente ligada con la historia del municipio. A pesar de que sería a finales del XIX cuando la ciudad comenzó a postularse como la Capital del Vino de La Rioja, su herencia vitivinícola cuenta con muchos más siglos de tradición. Todavía hoy son muchas las pequeñas bodegas, subterráneas y prácticamente abandonadas, que dan fe de los más de 500 años de historia de las bodegas de Haro. Una historia ligada a unas condiciones perfectas para el desarrollo de los vinos de La Rioja: suelos arcillosos y calcáreos, el frío necesario en invierno, la influencia del río Ebro, etc.

Sin embargo y a pesar de este pasado, las bodegas de Haro alcanzarían el esplendor que las acompaña hasta hoy a finales del siglo XIX. Una celebridad sustentada en el buen número de bodegueros franceses que encontraron en el municipio el lugar perfecto para elaborar vinos al estilo Burdeos. Una búsqueda propiciada por las plagas de oidio y filoxera que asolaron el campo francés, y que hallarían en Haro las condiciones ideales para retomar una producción de vino caracterizada por caldos de gran calidad.

Así, las bodegas en Haro comenzarían a dar el renombre que, todavía hoy, mantiene la ciudad. Una ciudad que, en apenas unos años, vivió su propia transformación industrial con la llegada del ferrocarril al municipio como respuesta a las necesidades de exportación de vino de la zona. Fue precisamente el ferrocarril el que procuró el nacimiento del Barrio de la Estación: auténtico motor económico de la población y motivo de concentración de las bodegas de Haro en torno a ese nuevo medio de transporte.

Muchas décadas después, todavía se conserva la viveza de esos años que transformaron la ciudad para convertirla en un referente del vino a nivel mundial. Y es que, todavía hoy, las bodegas en Haro cuentan con su propia página en el pasado y en el presente de la historia del vino por mantener la calidad de producción de unos vinos con personalidad propia.